El Corvette era, desde la serie C2, un vehículo “especial” en Chevrolet, que se elaboraba por un departamento aparte con sus propios diseñadores y talleres, casi como si se tratara de una marca a parte. El lanzamiento del Corvette de tercera generación supuso un cambio radical con su predecesor y recuperó el modelo descapotable desde un primer momento, y aunque no desde el principio, esta generación se llamó a partir de 1969 “Stingray” pero en una sola palabra, diferenciándose así de su predecesor donde esa misma denominación estaba formada por dos vocablos, “Sting Ray”.


 Hay que decir que esta denominación le llegaría después de salir al mercado, pues la intención de la marca era la de comercializarlo bajo el nombre de Chevrolet Corvette sin más, por lo que en los primeros coches lanzados al mercado no se puede encontrar ninguna referencia a este nombre en origen, aunque sería por "Stingray" como se acabaría conociendo a todos los corvette de la serie C3. Este exhibía esta denominación de forma ostentosa en algunos de sus ángulos con unas llamativas letras cromadas, y aunque en la memoria colectiva este Corvette sería nombrado siempre como Stingray, en 1977, cuando la empresa se encuentra bajo la dirección de Dave McLellan, el Corvette pierde esta denominación a favor del nombre del coche que desde ese año será un Chevrolet Corvette, y la leyenda “Stingray” dejará de ser visible en las carrocerías de los mismos.